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Martes, 11 Abril 2017
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We are Dandy

"We are Dandy: los hombres elegantes alrededor del mundo" es el segundo libro de la fotógrafo Rose Callahan y el escritor Nathaniel Adams sobre el tema de los dandys, esos magníficos pavos reales masculinos que convierten su elegancia en un arma de expresión personal. Publicado por la editorial alemana Gestalten y con un prefacio de Dita Von Teese, el libro es un tesoro para cualquier interesado en hombres con una vida y un guardarropa creativo y original. Aquí presentamos un portafolio fotográfico de la Callahan y una conversación con Adams.

Por Manuel Santelices / Fotografía por Rose Callahan, de We are Dandy, Copyright Gestalten 2016

-¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?
–“We are Dandy” es la secuela de “I am Dandy”, nuestro primer libro, que surgió cuando Rose trabajaba en su blog fotográfico “Dandy Portraits” y yo estaba escribiendo sobre la historia del “dandismo”. Nos conocimos y comenzamos a colaborar. Después del éxito del primer libro, nuestros editores nos pidieron hacer uno nuevo y nuestra inspiración en esta ocasión fue explorar el dandismo alrededor del mundo, en los lugares más diversos.

–¿Cómo eligieron a sus modelos? ¿Cómo los encontraron?
–Algunos de los modelos son personas bien conocidas; otros, nos fueron recomendados. A menudo alguna de las personas que fotografiamos nos hablaba de alguien más a quien debíamos conocer. También encontramos gente a través de las redes sociales, aunque quisimos asegurarnos de que nuestros modelos fueran personas con historias y un pensamiento interesante, y no solo gente que busca seguidores en Instagram.

–¿Cómo define a un dandy?
–Lo defino como un hombre (un poco excéntrico), obsesionado con la elegancia personal en todos los aspectos de su vida. –En el libro presentan una enorme variedad de hombres en términos de edad, estilo y background cultural y geográfico.

¿Qué dirían que tienen en común, mas allá de un look interesante o una manera particular de vestirse?
–Creo que una de las cosas que tienen todos en común es la pasión por el estilo y un profundo amor por la vida estética. Frecuentemente tienen un modo muy distinto de vestirse unos con otros; algunos son más vintage, otros más a la moda, pero todos sienten obsesión por la elegancia.

–¿Hacer el libro afectó tu propio sentido del estilo y su forma de vivir? ¿Fue inspirador?
–Trabajar tanto en “We are Dandy” como “I am Dandy” ha tenido un enorme impacto en mi propio estilo y mi forma de vivir. Me siento inspirado por muchos de los hombres que hemos conocido, tanto en términos de sacar y adaptar elementos de su propio estilo a mi clóset y mi hogar, como en el sentido más general de perder el temor a crear mi propio estilo de vida estético y seguir evolucionando en una elegancia personal y de vida.

–¿Por qué crees que el estilo masculino se ha vuelto tan interesante en los últimos años, creando un boom en la moda de hombres?
–Igual como sucede con gran parte del arte y la cultura, en esto las cosas tienen ciclos. Creo que, durante muchos años, la elegancia en el estilo masculino fue ignorada, menospreciada o dejada de lado mientras se favorecía algo más cómodo o casual, hasta que la gente finalmente se aburrió y comenzó a divertirse expresándose a sí misma. Las marcas de moda también saben que necesitan cambiar constantemente, no pueden vender jeans y T-shirts durante un siglo, así que también ahí hubo una transformación.
Estoy seguro de que en algún momento el estilo masculino volverá a enfocarse menos en la elegancia. También creo que la aceptación de la cultura gay y el relativo decrecimiento de la homofobia entre la gente educada ha hecho que vestirse bien ya no sea tabú para un hombre.

–¿Un dandy sigue la moda o crea sus propias reglas?
–Creo que un dandy nunca sigue simplemente la moda, aunque puede sentirse inspirado por ella. Pienso que el indi- vidualismo es muy importante para un verdadero dandy y, por lo mismo, trata de resistir la atracción de las tendencias, aunque a veces él mismo las establezca.

–¿Hay un equivalente femenino al dandy? ¿Puede dar algún ejemplo?
–Esa es una pregunta difícil, porque durante la mayor parte de la historia la sociedad ha esperado que las mujeres sean elegantes, entonces vestirse bien no es un acto radical para una mujer, sino un signo de conformismo. El debate usual- mente se reduce a si el equivalente femenino del dandy es una mujer extravagante y desafiantemente femenina en su elegancia, como la Marchesa Casati o Dita Von Teese, o una mujer que adapta estilos masculinos de elegancia, como Marlene Dietrich o Janelle Monae. No estoy seguro si una representa el espíritu dandy mejor que la otra.

–En la introducción del libro explicas que sentías desconfianza de aquellos demasiado entusiasmados con la idea de aparecer en él. ¿Por qué?
–Bueno, cada vez que alguien muestra demasiado entusiasmo frente a cualquier cosa, automáticamente sospecho de sus motivos. Puede que sea solo un prejuicio personal mío. Pero creo que nuestra experiencia con el primer libro nos mostró que los modelos más interesantes suelen ser aquellos que no están buscando atención, personas que viven de cierta manera sin preocuparse de lo que piense el resto. Ahora con las redes sociales hay tanto énfasis en la autopromoción y el convertirse en “brand”, que quisimos asegurarnos de que no estábamos simplemente dando publicidad gratis a ciertas personas, sino contando la historia de gente que tiene pensamientos y una vida interesante, y hacen algo más que acumular seguidores en Instagram.

–¿Hay alguno de los hombres en el libro que haya sido especialmente memorable en su colaboración con ustedes?
–¡Hay tantos memorables! Y muchos de ellos se han convertido en nuestros amigos. Del último libro, diría que algunos de mis favoritos son Nicolas Pron, el diplomático de Naciones Unidas que cría pollos en el balcón de su penthouse en Nueva York; Takanori Nakamura, un japonés connoisseur de vino y cigarros que también es un maestro en la ceremonia del té y en el arte samurai de la lucha con espada kendo; Tony Maake en Sudáfrica, que inspira a los jóvenes africanos a través del activismo para que sientan orgullosos de su estilo, y George Skeegs, un tipo “cockney” que ha vivido una vida muy “hip” en el Soho de Londres desde la década de los 50.

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