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lunes, 9 abril 2018
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Renata Ruiz: Confesiones verdaderas

Renata no para. Así de simple. Sus días siempre están copados de actividades y de mucho, mucho trabajo. Igualmente se da el tiempo para conversar con “Couture” y repasar sus años de carrera.
Se confiesa una mujer trabajólica. Generalmente se despierta a eso de las nueve de la mañana, pero sus días de trabajo pueden terminar pasada la medianoche si tiene que asistir a algún evento o grabar alguna campaña publicitaria. Aunque es una de las modelos con más trayectoria y el garbo que desprende al caminar es impactante, dice ser sencilla. “Si pudiera pasar todo el día en pijama, créeme que lo haría”.
Pareciera ser que su relación con la moda se limita a lo laboral, pero no. La moda ha cruzado gran parte de su vida. Fue de las primeras en la industria que supo captar que el negocio, en parte, giraría a lo digital. Así se ha convertido en rostro de importantes marcas y sabe aprovechar muy bien la plataforma que le dan sus redes sociales. Hasta tiene un comunity manager que la ayuda y asesora en estos temas.
A sus 33 años, es una pionera. Tuvo un verano agitado con la conducción del programa especial de TNT para el Festival de Viña del Mar. No es primera vez que la llaman de una cadena internacional, antes ya lo había hecho también con E!. “Aunque quedé muy contenta con esta oportunidad de mostrar mi trabajo en el ámbito internacional, no seré de las chicas que el día de mañana se van a Los Ángeles o México”, confiesa.

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Nacho Rojas / Productora de moda: Natalia Schwarzenberg / Maquillaje: Raúl Flores para Mac y Kérastase / Asistente de producción: María José Villegas / Asistentes fotografía: Patricio Miranda y Gonzalo Díaz / Asistente maquillaje: Fran Hernández

 

–¿Por qué no? TÚ partiste muy joven en el modelaje. ¿Nunca pensaste internacionalizar tu carrera?

–Mi mamá es cubana, entonces la mitad de mi familia materna vive en Los Ángeles, y la verdad es que ofertas me han llovido todo el tiempo. Me podría haber ido hace veinte años. Tengo un tío que trabaja en el mundo del espectáculo, pero no sé si me hubiera ido. Me gusta Chile, me gusta vivir acá. Soy una mujer muy sencilla, nunca soñé con ser una gran estrella y nunca me vi como actriz. Pero para ser honesta he tratado de aprovechar todas las oportunidades que me ha dado la vida, he tratado de ser siempre muy consecuente y no meterme nunca en una polémica.

–¿Y cuáles han sido los momentos más complicados de tu carrera?

–Ha habido millones. He tenido que lidiar mucho con el rechazo. En el mundo del modelaje no tienen problema en decirte en la cara que estás gorda, en echarte de un desfile o de una grabación porque según ellos estás con sobrepeso. Uno sufre ese tipo de situaciones y es bien fuerte, porque, de alguna forma, lo normalizas. Muchas de nosotras nos formamos bajo este tipo de episodios que ocurren a diario. Precisamente estamos viviendo una época en que las mujeres en la industria del entretenimiento se están movilizando. En Estados Unidos hay movimientos como Time’s Up y Me Too.

–¿Qué opinión tienes de lo que está ocurriendo? ¿Es un cambio de paradigma?

–La información y la comunicación lo es todo. El tema de la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres es escandaloso. Los hombres deben tener más conciencia sobre ese y otros temas. Es muy importante todo lo que están logrando este tipo de movimientos.

–¿Nunca te ofrecieron dinero a cambio de sexo?

–No. Pero sí he sabido de casos acá en Chile en que hasta a algunas modelos les han llegado mensajes por Facebook ofreciendo que se prostituyan. A mí no me ha pasado porque al ser un poco más conocida, podría denunciarlos de inmediato y se armaría algo muy grande. Pero lamentablemente estas cosas ocurren. Los abusos están a la orden del día y muchos son muy sutiles, lo que es muy grave. Igual hay otro tema entre nosotras las mujeres: es bien común que se trate mal a otra mujer porque “es más bonita” que el resto. Eso me ha pasado toda la vida. Cuando voy a un banco a sacar plata de un cajero una señora me puede tratar mal simplemente porque su nivel de prejuicios es gigante, y eso también es una forma de abuso. He tenido lidiar con eso.

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