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jueves, 23 abril 2015
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HECHA A SU MEDIDA TONKA TOMICIC

Estrenando por estos días su primera colección cápsula para Paris, llamada Marittimo by Tonka, la popular animadora habla sobre su proceso creativo, la importancia de un buen corte, y por qué, cuando se trata de ropa, prefiere siempre la verdad a un simple halago.

 

 TEXTO MANUEL SANTELICES

 FOTOS SIMÓN PAÍS

PRODUCCIÓN CLAUDIA ILLANES

MAQUILLAJE Y PELO RAÚL FLORES

PARA MAC COSMETICS

 

No tenía esta sensación desde la universidad. Me siento atenta, abierta, absorbiéndolo todo”, dice Tonka Tomicic sobre la experiencia de crear su primera colección cápsula para Paris, “Marittimo by Tonka”; alrededor de veinte piezas, incluyendo zapatos, accesorios y una cartera, que define como “funcionales, urbanas y atractivas”. ¿Tiene temor? ¿Tiene miedo de que alguien diga que en esta colección su único aporte es su linda cara? “Han dicho tantas cosas sobre mí, que la verdad ya no me importa lo que digan. Este fue un trabajo en equipo, donde desde el primer momento se escuchó mi opinión y donde he participado en todas las etapas, desde la definición de las prendas hasta el diseño del logo, que es mío”. El logo, que irá incorporado en pequeños detalles como la hebilla de los cinturones, es una “T” curva dentro de un círculo con puntos. “Parece un signo del infinito”, explica ella observándolo. “Quería que tuviera algo de mi propia personalidad y estilo de vida”. Tonka, una de las mujeres más famosas y queridas del país, se lanza así a una industria que conoce bien, aunque siempre desde fuera. “He estado en el vértice de la moda durante muchos años, pero hasta ahora nunca había sido protagonista”, dice. Después de estudiar diseño visual en la universidad, comenzó una inesperada carrera de modelo. El “scout” de un agencia se le acercó en la calle, y antes de saber cómo, ya había hecho una prueba de cámara y, en una historia que Hollywood sin duda sabría apreciar, apareció luego en decenas de comerciales en toda América Latina. “Nunca fui realmente modelo de pasarela, porque mi cuerpo no es el de ese tipo de modelo. Pero aun así trabajé con muchos diseñadores”, explica. Y entonces habla con enorme cariño de Rubén Campos, que hizo su vestido de novia; de Luciano Brancoli y José Cardoch, los grandes iconos de la moda nacional en los años 80 y 90. “De ellos aprendí a reconocer cuándo una prenda N estaba bien fabricada o no, o si una tela era de buena calidad”. Esa experiencia, dice, le ha sido útil en la creación de esta colección. “Lo más importante es una prenda de ropa es el calce. Si voy a hacer un pantalón, quiero que quede bien, que tenga la caída precisa y se sienta cómodo”. Su actual clóset, es fácil imaginar, es una cueva de Alí Babá. ¿Qué encontraríamos ahí? “¡Desorden!”, contesta riendo, y luego agrega que hay mucho negro –“es fácil de usar, te acompaña del día a la noche y te hace ver más delgada”– y algunos acentos en rojo, su color preferido. Su diseñadores favoritos son Alexander McQueen (su marca ahora a cargo de Sarah Burton), y Balmain, diseñado actualmente por Olivier Rousteing.
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Abrigo negro MONTEMARANO

Camisa LÍA FERNÁNDEZ

Pantalón SARIKA RODRIK

Chaqueta y blusa LÍA FERNANDEZ

 

“Mi guardarropa, igual que toda mi vida, se divide entre el trabajo y la vida privada. Son distintos, pero tienen conexión porque, al final de cuentas, soy la misma persona”, explica. “Si tengo dudas sobre si algo me queda bien o mal, le pregunto a mi marido. El me dice siempre la verdad, y eso es algo que se agradece en este ambiente donde tantas veces la gente tiene miedo y solo te ofrece halagos”. Uno de los aspectos de su colección que más le gusta, es que está pensada para todo tipo de mujer: altas o bajas, delgadas o no tanto, y con billeteras de diferentes tamaños. Quizás, piensa, es una de las lecciones de moda que aprendió en su niñez. “Yo, como tantos chilenos, vengo de una familia donde las hermanas menores siempre heredaban la ropa de las mayores. Uno la adoptaba, la hacía suya. Por eso me interesa mucho que mi colección tenga esa calidez de las prendas propias, que te envuelva”. En esos días, la moda no era uno de sus intereses. Los estudios y los deportes, sí. Nunca siguió de cerca la vida las modelos o las revistas “fashion”, y el glamour, ha descubierto con el tiempo, se ve siempre más brillante en papel couché que en la vida real. Considerando su fama, parece increíble que Tonka haya conseguido mantener su personalidad amable y abierta, y una empatía que se siente genuina con los demás. Posee lo que en el ambiente televisivo se llama “ángel”, y eso fue lo que le dijo Felipe Camiroaga cuando la llamó para ofrecerle su primer rol importante en la televisión. “Yo iba manejando mi Fiat 500 cuando llamó. Pensé que era una broma”, cuenta ahora. Ese nido de víboras que puede ser el ambiente televisivo –si uno cree todas las historias que escucha– no ha tenido gran efecto en ella. O al menos, no en la forma que podría pensarse. “Mi suerte es enorme porque trabajo con un equipo extraordinario”, dice sobre sus colaboradores en el matinal “Bienvenidos” de Canal 13. “Eso hace que todos nos sintamos protegidos y felices”. Luego agrega que, a su modo de ver, su trabajo le da una responsabilidad con las mujeres del país, la misma responsabilidad que siente con su colección para Paris. “Quiero dar una solución a las mujeres: que se sientan cómodas y atractivas, que puedan pasar del día a la noche, o de la semana de trabajo al weekend sin problemas”. Esa tarea la llena de orgullo y por eso aceptó –primero a regañadientes y después encantada– salir a la pasarela a recibir los aplausos tras su primer show el 24 de abril. “Me da miedo, pero estoy lista”, dijo a “Cosas Couture” unos días antes de ese gran momento.

 

 

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