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Jueves, 26 Marzo 2015
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Coco Rocha "COVER GIRL"

LA TOP MODEL DE LAS MIL PORTADAS CONVERSÓ CON COSAS COUTURE SOBRE SUS COMIENZOS EN EL MODELAJE, CÓMO DECIDIÓ ENFRENTAR LAS PRESIONES DE LA INDUSTRIA, LA INFLUENCIA QUE HAN TENIDO EN SU CARRERA ANNA WINTOUR Y STEVEN MEISEL, Y POR QUÉ MUCHAS MODELOS NO SON CAPACES DE SUPERAR JAMÁS EL TRAUMA DE HABER SIDO CONSIDERADAS “PATITOS FEOS” EN SU NIÑEZ.

 

Naciste en Canadá…

Sí, nací en Toronto y crecí en Vancouver.

¿Cuándo te mudaste a Estados Unidos?

A los 16 años, por trabajo.

 En un principio, ¿qué fue lo que te atrajo de la moda?

La verdad, nada. Era bailarina de danza irlandesa, alguien me ofreció modelar a los 14 años y dije que no. Mi madre también dijo que no. Cuando gané una competencia, me ofrecieron una prueba de cámara, la enviaron a Nueva York y aquí estoy.

¿Esperabas el éxito que has tenido?

Se suponía que estaría aquí sólo por un verano, para ver de qué se trataba. Pero cada vez que aparecía algo nuevo –un nuevo contrato, una nueva oportunidad– decía “that’s cool, that’s cool”. Nunca me propuse ser top model, fue más bien aceptar lo que estaba pasando. En general, dejo que las cosas fluyan y que suceda lo que tenga que suceder. Mi madre siempre me dijo que había que aprovechar lo que ocurría cada día y no planear el mañana. ¿Cómo decides cuál será el siguiente paso entonces?

Cuando estoy trabajando, me aseguro de ser consecuente conmigo misma y con mis creencias. Hay ciertas cosas que no hago: fotos donde aparezcan cigarrillos, fotos desnuda o semi desnuda… Quiero comer bien, hacer ejercicio, mantenerme saludable. Me interesa ser modelo para otras mujeres jóvenes. Yo creo en ciertos valores morales y siento que eso debe reflejarse en mi trabajo.

 

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Tú fuiste de las primeras en hablar de las presiones que la industria de la moda impone a las modelos sobre su peso. ¿No tuviste miedo de repercusiones?

Ya había empezado a hablar al respecto cuando Anna Wintour me preguntó si podía referirme al tema en una reunión con el CFDA (Council of Fashion Designers of America). De inmediato pensé que si contaba con su apoyo, no tenía por qué preocuparme de las consecuencias. Hay quienes creyeron que era una mala idea, pero ahora me siento feliz de haberlo hecho. No es que me traten diferente –no sé que dirán de mí a mis espaldas–, pero al menos saben que estoy consciente del problema y que puedo hablar al respecto.

 ¿Tuviste reacciones negativas?

Las únicas reacciones negativas fueron de personas que se molestaron de que hubiera aceptado bajar de peso en un principio. Ahora hay muchas chicas reaccionando y diciendo “basta”, lo que me parece fantástico. Eso era parte del problema, que las modelos no decían nada y simplemente cumplían órdenes. Pensaban que si no las cumplían no serían las próximas top models, cuando en realidad son las chicas que dan a conocer su opinión son las que generalmente tienen éxito. Ese es un punto interesante. Las modelos que tienen éxito, por lo general, son aquellas que tienen una fuerte personalidad… Sí, y aquellas que hacen algo más que modelar. Las que se dedican al modelaje 24 horas al día, siete días a la semana y no hacen nada más, no llegan muy lejos. Las lecciones para llegar a ser una buena modelo son: no olvides jamás de dónde vienes, ten personalidad y haz algo más que modelar.

Has conocido mucha gente en estos últimos años. ¿Hay alguien que te haya impresionado en especial?

No conocía a nadie en esta industria cuando comencé. No sabía quién era Steven Meisel, o Anna Wintour, o Naomi Campbell, o Linda… nadie. Al principio, por lo mismo, nadie me impresionó. No sabía lo importante que era trabajar con esta gente. Cuando firmé un contrato exclusivo con Steven Meisel por seis meses, no entendía qué significaba eso. Después me di cuenta de que era importantísimo. Mirando hacia atrás, me parece increíble haber trabajado con él.

¿Fue muy distinto a trabajar con otros fotógrafos?

Para una modelo es el más increíble de los fotógrafos. Se preocupa de que haya mucha gente en el set sólo para apoyarte, para ayudarte en lo que necesites. Sabe muy bien que las chicas deben ser bien cuidadas todo el tiempo… Eso es algo que aprecio enormemente.

Hay muchas modelos, pero pocas han alcanzado tu éxito. ¿Cuál es el secreto? Cada modelo tiene su propio secreto. Creo que mi ventaja es mi versatilidad y mi disposición. A no ser que alguien cruce mi límite, hago lo que me pidan y lo hago entregándome 110 por ciento. Por mi experiencia en danza, sé controlar mi cuerpo, tengo disciplina y puedo dar mil poses en cinco minutos. Eso es lo que me ha hecho conocida: soy la chica que puede posar non-stop. Trabajé en Asia a los 16 años, y en Taipei había que hacer catálogos con setenta fotos diariamente, dando algo distinto en cada una. Era como bailar durante todo el día. Ahí los fotógrafos no quieren las mismas veinte poses y, por lo mismo, te enseñan a posar distinto en cada una. Te ponen frente a un espejo y te dicen “¡vamos!”, hasta explorar cada ángulo. Hay muchas chicas que llegan a Nueva York sin esa experiencia y no se atreven a experimentar porque no saben qué pasará si se equivocan Por lo mismo, sólo hacen lo que les dicen. Muchas chicas no saben cómo moverse, les resulta muy incómodo. Tienes que pensar que la mayoría de nosotras nunca fuimos las chicas bonitas en el colegio. Eramos las de extremidades largas, delgadísimas, sin novio… Convertirse en modelo debe ser una gran venganza… ¡Es una venganza fantástica! Pero esa experiencia hace que nos sintamos muy nerviosas frente a la cámara, al menos en un principio. Te dicen “se bonita”, “se glamorosa”, y no sabemos de qué están hablando. No sabemos cómo hacerlo. Hay muchas chicas que no tienen éxito en el modelaje porque jamás pueden superar esa etapa.

 

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